Zamba del romero

Esta penita que tengo, 

la tengo porque yo quiero, 

me la ilumina la luna, 

me la perfuma el romero. 



Cuando ella se fue llorando, 

-vidita, ¡cómo la quiero!- 

quedó el pañuelo solito 

y sin perfume el romero. 



Flor de romero, 

¿quién te ha cortado? 

está, sobre mi guitarra, 

tu corazón marchitado. 



Un pañuelito me ha dado; 

lo tengo, porque yo quiero, 

mojado está de su llanto 

y lo perfuma el romero. 



¡Qué penas penan las coplas, 

que caben en un pañuelo! 

si hasta se apena la sombra 

olvidada del romero.

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