Vidala para mi sombra

Y dónde otro país 

para esta sombra 

que los muros y la propia tierra 

viniendo conmigo de la infancia 

en los corredores de la casa vieja. 



Arrinconarse junto a mí 

sin preguntarme nunca 

cuánto dura este tiempo 

de estar oyendo los relojes 

que ensayan el rumbo 

de mi sombra hasta la última muerte. 



A veces sigo a mi sombra 

a veces viene detrás 

pobrecita si me muero 

con quién va a andar. 



No es que se vuelque mi vino 

lo derramo de intención 

mi sombra bebe y la vida 

es de los dos. 



Y tal vez deseas quedarte 

y no me quieras seguir 

pero a quién has de arrimarte 

me tienes tan sólo a mi. 



Achatadita y callada 

dónde podrás encontrar 

una sombra compañera 

que sufra igual. 



Sombrita cuídame mucho 

lo que tengas que dejar 

cuando me moje hasta adentro 

la oscuridad.

Deja un comentario