Milonga triste

Llegabas por el sendero 

delantal y trenzas sueltas, 

brillaban tus ojos negros, 

claridad de luna llena. 

Mis labios te hicieron daño 

al besar tu boca fresca. 

Castigo me dio tu mano, 

pero más golpeó tu ausencia. ¡Ay!… 



Volví por caminos blancos, 

volví sin poder llegar. 

Grité con mi grito largo, 

canté sin saber cantar. 



Cerraste los ojos negros, 

se volvió tu cara blanca 

y llevamos tu silencio 

al sonar de las campanas. 

La luna cayó en el agua, 

el dolor golpeó mi pecho, 

con cuerdas de cien guitarras 

me trencé remordimientos. ¡Ay!… 



Volví por caminos viejos, 

volví sin poder llegar. 

Grité con tu nombre muerto, 

recé sin saber rezar. 



Tristeza de haber querido 

tu rubor en un sendero; 

tristeza de los caminos 

que después ya no te vieron. 

Silencio del camposanto, 

soledad de las estrellas; 

recuerdos que duelen tanto, 

delantal y trenzas negras. ¡Ay!… 



Volví por caminos muertos, 

volví sin poder llegar. 

Grité con tu nombre bueno, 

lloré sin saber llorar.

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