La celedonia batista

Viene bajando del cerro 

la Celedonia Batista, 

trayendo a grupa la guagua, 

que se le queda dormida. 



Es una mancha allá lejos, 

con su pollera amarilla, 

viene arrastrando el cansancio, 

de hebra por hebra tejida. 



Con hilos de libertad, 

ay, Celedonia Batista. 



Téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida, 

téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida. 



Vende por pocas monedas 

tanta paciendo tejida, 

sabe que no hay quien le pague 

su antigua sabiduría. 



Y mientras hila sus mantas, 

con amorosa alegría, 

suele cantar en sus coplas, 

que el coya no se resigna. 



Con hilos de libertad, 

ay, Celedonia Batista. 



Téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida, 

téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida. 

Téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida. 

téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida. 

Téjame un tiempo infinito 

donde no cueste la vida. 



Con hilos de libertad, 

ay, Celedonia Batista. 

Con hilos de libertad, 

ay, Celedonia Batista.

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