La ansiada

No me olvides dulce bien 

no te olvides mi amor 

que en la rama del desdén 

voy dejando el corazón. 



Engañoso el corazón 

tras de mi padecer 

la culpa de mi afición 

es la ausencia del querer. 



Por eso en mi padecer 

se me da por cantar 

y no puedo comprender 

que me cause tanto mal. 



Tan ansiada, mi pasión 

como llora el crespín 

como no tiene el amor 

mi pesar no tiene fin. 



No destruyas la ilusión 

no me dejes morir 

no me prives de tu amor 

si me quieres ver vivir. 



Sé que mucho he de sufrir 

si no puedo volver 

en tus brazos a sentir 

ese dulce estremecer. 



Cerca del amanecer 

volverá tu cantor 

como siempre a pretender 

que no olvides su canción.

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