El vestido rojo

No vuelvas a ponerte otra vez el vestido rojo, 

yo sé que a vos te gusta mujer, provocar un poco. 

Pero ese atuendo te hace ilegal, te hace irresistible, 

y ando toda la noche mi amor, espantando buitres. 



Me desespero porque cuando yo te llevo 

todos entran en el juego de mirarte sin pudor. 

Te dicen cosas de lo más escandalosas 

ignorando que a tu mano estoy agarrado yo. 



Esta fiesta no da, 

vámonos ahora mismo. 

No te dejan ni hablar, 

y yo soy un espejismo. 

Nadie baila, ni grita, ni salta, ni dice, 

y todos te encaran. 

Nadie baila, ni grita, ni salta, ni dice, 

no me dice nada. 



No vuelvas a ponerte otra vez el vestido rojo, 

no me responsabilizaré por los vidrios rotos. 

Corta con esto, ya no vas más, ya no lo soporto, 

ese vestido te hace brillar y me vuelvo loco. 



Vas caminando y te acarician el pelo, 

piropean a tu oído y yo lo tengo que ver. 

Y se te vas al baño sola, me persigo, 

me transpiro y no respiro hasta no verte volver. 



Esta fiesta no da, 

vámonos ahora mismo. 

No te dejan ni hablar, 

y yo soy un espejismo. 

Nadie baila, ni grita, ni salta, ni dice, 

y todos te encaran. 

Nadie baila, ni grita, ni salta, ni dice, 

no me dice nada. 



Ese vestido rojo, ese vestido rojo. 

Ese vestido rojo, ese vestido rojo, mi amor. 

No me dice nada. 



Esta fiesta no da, 

vámonos ahora mismo. 

No te dejan ni hablar, 

y yo soy un espejismo. 

Nadie baila, ni grita, ni salta, ni dice, 

y todos te encaran. 

Nadie baila, ni grita, ni salta, ni dice, 

no me dice nada. 

No me dice nada, no me dice nada.

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