El dedo en la llaga

La noche tiende sus pliegues de amor 

adonde van a morir las palabras 

donde amanece febril la ilusión 

y se despoja de penas el alma 

por las astillas de algún corazón 

florece un cielo de dudas que estallan. 



Son mil preguntas 

que lloran de amor 

y no hay respuesta 

que puedan calmarlas. 



Miénteme… 

pero no pongas el dedo en la llaga 

no quiero hablar, ni de tí, ni de mí 

no quiero oír esa historia pasada 

que tus palabras al fin me hacen mal 

y me lastiman de penas el alma. 



El día sueña en su espejo de sol 

donde se mira triunfal la esperanza 

al fin despierta otro sueño de amor 

para volver a creer en mañana 

pero en el fondo de aquel corazón 

florece un cielo de dudas que estallan. 



Son mil preguntas 

que lloran de amor 

y no hay respuesta 

que puedan calmarlas.

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