El cuervo el carancho y Tokjuaj

Dicen que antiguamente los cuervos no comían porquerías. Comían cosas de Dios, cosas buenas, porque Tokjuaj los mantenía.

Tokjuaj sacaba miel de los árboles, mataba conejos y los hervía o asaba.
El carancho era el secretario de Tokjuaj.

Tokjuaj al principio no sabía que el cuervo era brujo. Pasó bastante tiempo antes de que se diera cuenta.

Un día Tokjuaj les pidió al cuervo y al crancho que se fueran, porque si éllos estaban con él, no podría cazar presa alguna.

El cuervo movió las alas y dijo – Oyik, me voy. Y el carancho dijo: – Cra, cra, Tokjuaj, yo también me voy.

Apurado para que lo dejaran solo, Tokjuaj les tiró con un tizón encendido. El cuervo ya estaba volando, pero igual le pegó en medio de las alas.

Por eso tiene arrugado el cuello. Le quedó así después de que se curó de esa quemadura.
El cuervo tenía mucha hambre y no sabía qué comer. Tokjuaj le dijo: – Desde ahora andarás comiendo animales muertos.

Al carancho no le dijo nada, pero como también tenía hambre, hizo lo mismo que el cuervo.
Los dos se fueron y dejaron solo hasta ahora a Tokjuaj.

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