Doña Soledad

Mire doña Soledad, 

póngase un rato a pensar, 

doña Soledad, 

cuántas personas habrá, 

que la conozcan de verdad. 

Yo la vi en el almacén 

peleando por un vintén, 

doña Soledad. 

Y otros dicen haga el bien, 

hágalo sin mirar a quién. 



Cuántos vintenes tendrá 

sin la generosidad, 

doña Soledad, 

con los que pueda comprar 

el pan y el vino nada más. 

La carne y la sangre son 

de propiedad del patrón, 

doña Soledad. 

Cuando Cristo dijo no, 

usted sabe bien lo que pasó. 



Mire doña Soledad, 

yo le converso de más, 

doña Soledad, 

y usted para conversar 

hubiera querido estudiar. 

Cierto que quiso querer, 

pero no pudo poder, 

doña Soledad, 

porque antes de ser mujer 

ya tuvo que ir a trabajar. 



Mire doña Soledad, 

póngase un poco a pensar, 

doña Soledad, 

qué es lo que quieren decir 

con eso de la libertad. 

Usted se puede morir, 

eso es cuestión de salud, 

pero no quiera saber 

lo que le cuesta un ataúd. 



Doña Soledad, 

hay que trabajar… 

pero hay que pensar… 

no se vaya a morir… 

la van a enterrar… 

Doña Soledad…

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