Cueca del regreso

Niña te he conocido 

justo cuando partía, 

¿por qué es que yo debía 

sentir amor todavía? 



Si tú lo sabes dime, 

dime por qué sería; 

para tus manos frías 

hallé calor en las mías. 



Cómo es la vida, niña querida, 

si tú lo sabes di: 

cómo un amor tan dulce sentí 

en cuanto te vi. 



Cuando te miro fijo 

pienso que has de esperarme, 

mirándote mirarme 

ganas me dan de quedarme. 



Dices que has de escrebirme, 

cuando yo me haya ido; 

yo solamente pido 

que no me echés al olvido. 



Y si esperando 

y si volando 

perdiera tu querer, 

no me lo escribas nunca, 

mejor dímelo al volver.

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