Cuando se me escape el alma

Nadie me recordará, 
cuando ya no cante más; 
cuando me quede sin alma, 
mi vieja guitarra mortaja será. 
  
Cuando caliente el verano, 
mi canto volverá en luz: 
volcado en lluvia a la tierra, 
como una baguala de música azul. 
  
Tal vez, en una creciente, 
lave mi sangre el Bermejo 
y en algarrobas maduras 
volver a la vida a buscar mi cuerpo. 
  
En la alegría del hachero, 
volcando el vino estaré 
como otra caja en la caja, 
como otra baguala triste cantaré. 
  
Como otro grito en el grito 
de algún mataco andaré, 
cono otra copla en la copla 
de algún criollo pobre cacharpayaré. 

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